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viernes, 17 de octubre de 2014

Sardinas en Escabeche

Aquí os dejo un plato nuevo, a ver si os gusta:
Un pescado azul muy rico y beneficioso para la salud. También económico.
Desde mediados de la primavera y hasta finales del verano, las sardinas están ideales, mantienen toda su grasa, y simplemente asadas son una delicia para el paladar.
Son una de las conservas más conocidas y de las recetas de pescado más sencillas de hacer.
Por su sabor siempre son ideales para cualquier entrante o comida.
Podemos encontrar dos formas para preparar la sardina antes de echar el escabeche:
Fritas o sin freír. Nosotros vamos a elaborar la receta de sardinas en escabeches fritas.
También podemos hacer en escabeche cualquier otro tipo de pescado: bonito, caballa, trucha….
O carne: conejo, perdiz, pollo, codorniz…
Ingredientes:
- 1 kilo de sardinas.
- 1 vaso de vinagre.
- 1 vaso de vino blanco.
- 4 cucharadas de agua.
- Orégano.
- 1 hojas de laurel.
- Sal
- Harina.
- Aceite de oliva.
- Pimienta negra en grano.
- 4 dientes de ajo.
- Pimentón dulce.
- 1 cebolla.
Preparación de la receta:



Limpiamos bien las sardinas y les quitamos la cabeza. Reservamos.

En una olla o cazuela grande pero no muy alta, ponemos el aceite y freímos los dientes de ajo pelados y enteros, y  la cebolla cortada en laminas (la cebolla es opcional).



Se fríen a fuego suave. Cuando los ajos estén doraditos, añadimos la hoja de laurel, el orégano y unos ocho o diez granos de pimienta negra. Un poco de sal, dos cucharaditas de pimentón dulce y un vaso de vino.



Dejamos que hierva unos minutos para que el vino se evapore.
Añadimos el vaso de vinagre y dejamos que siga hirviendo a fuego bajo.
Añadimos el agua y mantenemos a fuego lento.


En una sartén con abundante aceite, freímos las sardinas previamente enharinadas.
No deben quedar totalmente fritas, un par de minutos.



Las vamos sacando de la sartén y pasando al escabeche que tenemos en la olla.



Removemos la olla para que se liguen bien las sardinas con el escabeche.
Apartamos la olla, dejamos enfriar a temperatura ambiente y las metemos en el frigorífico hasta el día siguiente para que el pescado coja mejor el sabor del escabeche.
Se deben de comer bien frías.



Espero os resulte útil. Si tenéis alguna duda o comentario estaré encantada de leerlo.
Tiempo de elaboración: bajo.
Dificultad: baja.


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lunes, 18 de agosto de 2014

Gachas con Cuscurros

A ver si os apetece un rico postre¡¡¡
Un postre económico, fácil de hacer y muy antiguo en nuestra gastronomía.
Desde hace muchos años se cocinaba por ser un plato con ingredientes baratos al alcance de familias con pocos recursos.
Por sus ingredientes naturales es bastante sano, el único problema es el azúcar que engorda un poquito más.
Resulta delicioso con los picatostes y la canela por encima. Un capricho de vez en cuando.
Un dulce típico de Andalucía y de mi pueblo.
Ahora se cocina en todo tiempo, pero la tradición decía que había que comer las gachas en Semana Santa.
Esta receta que voy a ofreceros es casera a más no poder, proviene de una persona mayor, mi suegra, y quería preservarla, porque a ella le salen deliciosas.
Ingredientes:
- 1 litro de leche.
- ½ litro de agua.
- pan duro del día anterior.
-5 cucharadas de azúcar (me quedo un poco corta para hacerlo más light, pero la receta admite ponerla todo lo dulce que queramos).
- 2 cucharadas de miel.
- harina.
- la cáscara de un limón.
- canela en rama.
- canela molida.
- 2 cucharadas de matalahúva.
- aceite.
- una pizca de sal.
Preparación de la receta:
Cortamos el pan del día anterior a trozos un poco más grandes que si fuesen picatostes para la sopa.

Ponemos aceite de oliva en la sartén y freímos los trozos de pan hasta que se ponen bien doraditos y crujientes.


Los sacamos y reservamos.

Si el aceite de freír el pan no se ha puesto demasiado negro, lo usamos para freír la matalahúva, en caso contrario echamos en una sartén aceite limpio y la freímos. La dejamos solo un momento en la sartén.

Colamos el aceite de haber frito la matalahúva y lo reservamos.
En una olla ponemos al fuego el litro de leche y el medio litro de agua.
Añadimos la canela en rama, la cáscara del limón y el aceite colado de haber frito la matalahúva.
Ponemos una pizca de sal.

Añadimos poco a poco harina sin dejar de remover, a fuego lento para que vaya espesando.
Añadimos el azúcar  y las dos cucharadas de miel sin dejar de remover.
Cuando la mezcla está un poco espesa sin llegar a apelmazarse,probamos el punto de azúcar, si queremos mas o menos dulce, añadimos el pan frito, removemos un poco más y apartamos.

Colocamos en una fuente y dejamos enfriar para luego meter en el frigorífico.

Si al sacarlas para comer están demasiado espesas, añadimos un poco mas de leche fría.
Este postre se come frío y si es de vuestro agrado rociado con canela en polvo por encima.
El resultado un postre riquísimo.
Espero os haya resultado útil. Cualquier duda preguntad.
Saludos
Tiempo de elaboración: bajo.
Dificultad: baja.

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miércoles, 6 de agosto de 2014

Espinacas Con Garbanzos

Este es otro de los platos muy antiguos en nuestra gastronomía. También de los más sencillos y más humildes, por eso se ha cocinado repetidamente desde hace mucho tiempo.
Antiguamente asociado a la Semana santa, era casi de obligado cumplimiento prepararlo en esas fechas. Para que sustituyese a la carne que no se debía comer en esos días.
Hoy en día y en los pueblos, aun hay muchos hogares donde se mantiene esa tradición.
Podemos prepararlas con espinacas o con acelgas. Yo me inclino por estas últimas.
Ingredientes:
Espinacas o acelgas.
½ Cebolla.
4 Ajos.
1 hoja de laurel.
Aceite.
Sal.
Pimienta molida.
Pimentón dulce.
Comino molido.
Colorante.
Tomate triturado.
Garbanzos cocinados en el cocido.
Preparación  de la receta:
Cortamos la cebolla en trozos no muy pequeños ya que luego la vamos a triturar.
Pelamos los ajos y reservamos uno para después triturarlo crudo.

Freímos en abundante aceite (las acelgas o espinacas son muy secas) la cebolla y tres ajos, sacar, y reservar.
Lavamos muy bien las hojas de acelga o espinacas después de haberlas separado de las pencas (las de las acelgas podemos después utilizarlas como berza cuando hagamos cocido. Limpias y cortadas se pueden congelar si no las vamos a usar inmediatamente)
 Una vez limpias las espinacas, las cortamos con unas tijeras en trozos más pequeños antes de hervirlas, así nos ahorraremos el tener que machacarlas tanto luego en la sartén.

Las ponemos en una olla con abundante agua y un poco de sal y aceite. Las dejamos hervir hasta que estén tiernas.

Las pasamos por un escurridor reservando el caldo de hervirlas.

Echamos las espinacas en el aceite de haber frito la cebolla y los ajos. Con una paleta las vamos machacando hasta que se queden más finas.

 Añadimos una pizca de pimienta molida, según nos guste el picante. Todo esto a fuego lento o medio.
También pimiento molido abundante, para que les de color. Al mismo tiempo que el pimiento molido, incorporamos una caja pequeña de tomate triturado para que no se queme el pimiento molido. También la sal y la hoja de laurel.

Trituramos la cebolla y los ajos fritos con el ajo crudo. Lo incorporamos a las espinacas con una pizca de colorante.

Añadimos media cucharada de comino molido y los garbanzos que previamente habremos cocinado otro día en el cocido y que teníamos congelados.

Removemos todo bien. Diluimos una cucharada sopera de harina en un poco de caldo de hervir las espinacas  y la añadimos a la sartén.
Removemos bien y añadimos un poco más del caldo de hervir.
Dejamos hervir un buen rato, rectificamos de sal y apartamos cuando estén tiernas.
Podemos servirlas como un primer plato o bien como guarnición de carnes o pescado.
                  Tiempo de elaboración: Medio.
                  Dificultad: baja.

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jueves, 17 de julio de 2014

Croquetas Caseras

Un plato bastante laborioso, pero con un resultado exquisito. Las personas con más edad suelen tener una receta buenísima y si conseguimos llevarla a cabo las croquetas serán deliciosas. Tiernas y jugosas.
Yo voy a intentar pasaros esta receta copiada paso a paso mientras las hacía con una de estas personas mayores.
Para hacerlas a la antigua usanza, necesitamos caldo del cocido y carne de pringa desmenuzada.
Esta carne ya cocinada en el caldo es la que da un sabor delicioso a las croquetas.
Ingredientes:
-1 cebolla.
-Carne de pringa troceada pequeñita (yo he usado media pechuga grande de gallina y me han salido 87 croquetas).
- 2 vasos de caldo del cocido.
- 150 gr. de jamón picado pequeño.
- Pimienta molida.
- 500 gr. de harina.
- Pan rallado.
- Huevo.
- 5 vasos de leche de los grandes.
- Sal.
- Aceite de oliva.
Preparación de la receta:
Picamos la cebolla pequeñita y la freímos en bastante aceite.


A medio freír la cebolla añadimos dos vasos de caldo del cocido.


Añadimos la sal y la pimienta.
Esperamos hasta que la cebolla se ponga tierna.
La carne de la pringa la troceamos pequeñita cortándola con unas tijeras.
El jamón lo picamos también pequeño.


Incorporamos la carne y el jamón y removemos todo bien.
Añadimos como medio litro de leche y mezclamos todo.

Cuando esta mezcla empieza a hervir vamos añadiendo poco a poco la harina y más leche hasta los cinco vasos.
Seguimos removiendo mucho rato para que la masa se haga. Si se pega debemos usar nuestro criterio e ir echando más harina o leche para que no se pegue al perol.

Tenemos que conseguir que la masa quede suelta, es decir no se pegue a las paredes del perol, y también doradita sin llegar a endurecerse para que las croquetas salgan después jugosas y tiernas.

Tapar con papel transparente y cuando se enfríe meter en el frío y dejar reposar veinticuatro horas.
Al día siguiente podemos hacer las croquetas:
Para ello preparamos un plato con huevo batido y otro con pan rallado.
En el del huevo, añadimos un chorreón de leche para que las croquetas queden aun mas tiernas.

Con una cuchara vamos cortando trocitos de masa. Lo metemos en el huevo y luego en el pan rallado.



 Con la mano le damos una forma bonita y las vamos poniendo en una bandeja sin que se peguen ni se rompan.

Si hacemos mucha cantidad, podemos congelarlas y tenerlas siempre dispuestas.
En ese caso es conveniente que cuando  vayamos haciéndolas, las coloquemos ya definitivamente en el recipiente que vaya a ir al congelador, para no tener que moverlas y evitar que se estropeen.
El resultado un entrante delicioso. Pueden comerlas tanto adultos como niños ya que sus ingredientes son de lo mas sano.

Espero os haya resultado útil. Cualquier duda preguntad.
Saludos
Tiempo de elaboración: alto.
Dificultad: media.
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jueves, 26 de junio de 2014

Salsa Bechamel de Cebolla, Gambas y Bacalao

Una salsa bechamel un poco original. Un toque distinto.
Muy fácil y rápida de hacer. Solo tiene dos inconvenientes muy fáciles de resolver: que la harina no tenga sabor a crudo y que no queden grumos.
Quedará ideal con cualquier pasta, lasaña, pescado, croquetas, espinacas, bacalao, y un largo etc.….
Yo la usé para rebozar unos huevos cocidos, y el resultado fue excelente.
La receta de Huevos Rebozados con Bechamel de Cebolla, Gambas y Bacalao, ya está publicada en mi blog.


Ingredientes:
- Cebolla.
- Gambas.
- Bacalao desmenuzado.
- Pimienta molida.
- Sal.
- 3 cucharadas de mantequilla.
- 3 cucharadas de harina.
- ½ litros de leche.
Preparación de la receta:
La cebolla la picamos muy menudita.
Las gambas yo suelo usar las congeladas, son económicas y si compramos unas de buen tamaño, el resultado es estupendo.
Una vez descongeladas, las cortamos a trozos muy pequeñitos con la tijera.

El bacalao lo desmenuzamos muy fino también y asegurándonos de que no tenga restos de espinas. Yo lo compro  ya limpio y congelado.
En una sartén ponemos las tres cucharadas de mantequilla y la derretimos.

Añadimos la cebolla picada muy finita.

 Cuando está un poco pocha sin llegar a dorarse, añadimos las gambas y el bacalao troceado. Removemos bien para que se mezcle con la cebolla  y la mantequilla.

Cuando todos estos ingredientes están ya casi hechos, añadimos la harina previamente tamizada..
Debemos remover muy bien que se mezcle con los demás ingredientes. Hay que dejar que cueza, para que no sepa la bechamel a cruda.
Debe coger un tono doradito sin llegar a quemarse. Remover continuamente para que la masa se desprenda de las paredes.
Retiramos un momento del fuego y añadimos la leche poco a poco.
Sin parar de remover para que no queden grumos. Cuando esté bien ligada la mezcla, la ponemos de nuevo al fuego unos 15 minutos.
Echamos una pizca de sal y pimienta molida.

Pasado ese tiempo y cuando la bechamel tenga una cierta consistencia estará lista para cubrir con ella el plato que estemos elaborando.

La bechamel ha de tener una cierta consistencia, de salsa. Pero si la queremos más ligera o más espesa, solo tenemos que cambiar las cantidades de harina y mantequilla, manteniendo la misma leche.
Espero os resulte útil. Si tenéis alguna duda o comentario estaré encantada de leerlo.
Tiempo de elaboración: bajo.
Dificultad: baja.



jueves, 29 de mayo de 2014

Salmorejo Cordobés

Una joya de la cocina andaluza. Muy típico en cualquier celebración o comida casera.
Se remonta a tiempos antiquísimos en los cuales nuestras abuelas y algunas madres lo hacían con el mortero y la machacadera.
Hoy en día los puedes hacer con la batidora normal, es la que yo uso, o también en la Thermomix.
 Ingredientes:
- Tomates muy maduros.
- Aceite de oliva.
- Pan duro del día anterior.
- Ajo.
- Sal.
- Vinagre.
Para la guarnición del salmorejo:
-Huevos cocidos.
-Jamón picado.
 Preparación de la receta:

En el vaso de la batidora, ponemos el pan troceado, y los tomates lavados, pelados y cortados a trozos encima para que suelten el jugo en el pan.
Añadimos un ajo, (mi consejo es añadir solo la mitad y después al rectificar poner el resto si queremos más sabor), vinagre y un chorreón generoso de aceite de oliva del de más calidad posible. 


Trituramos todo con la batidora hasta conseguir una masa muy fina y con un color rojo muy atractivo, que variará en función de la madurez del tomate y el color que tenga.



Hasta conseguirlo, rectificamos en sal, vinagre, más aceite si está muy seco, o más tomate.
También el punto del ajo, si nos gusta más o menos fuerte, he de decir que si te pasas con el ajo, es posible que no le guste a todos los comensales, por eso yo prefiero echar poco al principio y luego retocar si falta.
Se suele comer fresco del frigorífico.
También esta delicioso y tiene una presentación excelente con huevo duro y jamón picado pequeñito.
Se come con cuchara o como mas delicioso está, mojando pan si podemos permitírnoslo.
Ponemos el salmorejo en el cuenco de servir, y por encima el jamón troceado y el huevo.
Una yema, la aplastamos con los dedos y espolvoreamos por encima.

Y ya está, apetecible a la vista y ni te cuento al paladar.
Espero os resulte útil. Si tenéis alguna duda o comentario estaré encantada de leerlo.
Tiempo de elaboración: medio.
Dificultad: baja.